Aunque no somos ajenos a la sequía, en el Pallars el final de invierno nos ha traído lluvias que han aliviado el estrés de la naturaleza. Los almendros ya pierden la flor, y los prados comienzan a adquirir ese verdor que es sinónimo de vida. El primer ruiseñor está tan desconcertado como nosotros, porque se ha presentado la última semana de febrero cuando normalmente lo hacía a finales de marzo. Parece que la primavera nos trae renovadas oportunidades de gozar de la naturaleza.

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La piscina lista desde Pascua
Después de la hibernación, la piscina estará lista a partir de Semana Santa, aunque las temperaturas no sean demasiado adecuadas para nadar. Lo mantenemos lleno todo el año para que sea una gestión totalmente sostenible, y
